La anquiloglosia, conocida como frenillo lingual corto, es una alteración que puede afectar a funciones como la lactancia, la respiración, la deglución o el habla durante el desarrollo infantil.
En nuestra clínica en Valencia, este enfoque forma parte del trabajo diario de Lucía Almazán, odontopediatra especializada en anquiloglosia y desarrollo oral, realizando una valoración completa y adaptando el tratamiento a las necesidades de cada bebé o niño.
La anquiloglosia es una alteración en la que el frenillo lingual limita el movimiento de la lengua, afectando a su función.
Más allá de la anatomía, es importante valorar cómo esta limitación influye en funciones esenciales como la lactancia, la deglución, la respiración o el desarrollo del habla.
Durante la infancia, estas funciones son clave para el desarrollo oral y general. Detectar una anquiloglosia a tiempo permite intervenir de forma adecuada y evitar dificultades funcionales a largo plazo.
Cada bebé o niño requiere una valoración individualizada, ya que no solo se analiza la forma del frenillo, sino también su impacto en la función.
La intervención en casos de frenillo lingual permite mejorar funciones esenciales del desarrollo oral, especialmente cuando se realiza tras una valoración completa y en el momento adecuado.
Favorecer la respiración nasal contribuye al desarrollo facial adecuado y a una mejor salud general.
Una masticación adecuada influye en la musculatura y en el crecimiento de los maxilares.
Corregir funciones alteradas ayuda a evitar problemas ortodóncicos futuros.
Modificar hábitos funcionales mejora el pronóstico y la estabilidad a largo plazo.
El objetivo no es solo realizar una intervención, sino valorar cuándo es realmente necesaria y cómo el frenillo está afectando a la función.
Por eso, el enfoque se basa en la evidencia científica y en la experiencia clínica, analizando aspectos como la lactancia, la movilidad lingual, la deglución, la respiración y los hábitos orales del bebé o niño.
Este enfoque global permite realizar un tratamiento más adecuado en cada caso, favoreciendo una mejora funcional y reduciendo la necesidad de intervenciones innecesarias o incompletas.
El objetivo en este tipo de tratamiento no es solo corregir una limitación anatómica, sino comprender cómo el frenillo lingual está influyendo en funciones como la succión, la deglución o la respiración.
Por eso, en consulta se realiza una valoración completa, teniendo en cuenta tanto la anatomía como la función, así como el contexto de cada familia.
Este enfoque permite detectar a tiempo cuándo es necesario intervenir y cuándo es más adecuado realizar un seguimiento, favoreciendo un desarrollo oral más equilibrado a largo plazo.
Más de 20 años cuidando de la higiene bucal de muchos niños
Soy Lucía Almazán, odontopediatra centrada en el cuidado de la salud bucodental desde un enfoque funcional. Mi trabajo se enfoca en evaluar cómo el frenillo lingual puede influir en funciones como la lactancia, la deglución, la respiración y, en etapas posteriores, el habla.
Trabajo desde un enfoque preventivo, respetuoso y adaptado a cada niño. En el abordaje de la anquiloglosia es fundamental comprender no solo la anatomía, sino también su impacto en la función, por lo que adapto tanto la valoración como el tratamiento a las necesidades específicas de cada bebé o niño, siempre en un entorno seguro y de confianza.
Mi formación específica en anquiloglosia y lactancia (Edulacta, Frelac, Comatrices) y mi experiencia clínica en odontopediatría me permiten abordar estos casos desde una perspectiva global, donde la detección precoz y el tratamiento adecuado son clave para mejorar la función y favorecer un desarrollo oral equilibrado a largo plazo.
Mi hijo tenía auténtico pánico al dentista. Con Lucía todo cambió: paciencia, explicaciones y mucha empatía.
Como padres, nos sentimos escuchados y tranquilos en todo momento. Se nota que le importa el bienestar del niño, no solo el tratamiento.
Lucía tiene una forma de tratar a los niños que transmite mucha calma.
Mi hija sale siempre tranquila y con una sonrisa. Para nosotros eso lo dice todo.
Nuestro hijo había tenido una mala experiencia previa y llegamos con mucho miedo. Lucía supo ganarse su confianza poco a poco. Ahora entra a consulta sin problema.
Toda una experta con los niños, mis hijos no pueden salir más contentos de su consulta.
Lo que más valoramos es la tranquilidad con la que trabaja. No hay prisas, no hay presión, y eso los niños lo notan. Como madre, me sentí escuchada en todo momento y con la confianza de estar dejando a mi hija en muy buenas manos
Es muy cercana tanto con los niños como con los padres. Sales de la consulta sabiendo exactamente qué pasa y qué se va a hacer
Buscábamos una odontopediatra que realmente entendiera a los niños, no solo desde el punto de vista clínico, sino también emocional. Con Lucía encontramos justo eso. Nuestro hijo ahora entiende la importancia de cuidar sus dientes y va al dentista sin miedo
Explica todo con mucha claridad y sin prisas
Es la primera vez que sentimos que una profesional se adapta de verdad al niño y no al revés. Cada visita ha sido una experiencia positiva, tanto para nuestro hijo como para nosotros
Antes, llevar a mi hija a su revisión era un infierno, pero Lucía nos ayudó muchísimo a tranquilizarla. Estamos muy agradecidos
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