Anquiloglosia en bebés: señales y tratamiento recomendado

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La anquiloglosia, también conocida como frenillo lingual corto, es una alteración que limita el movimiento de la lengua debido a un frenillo más corto, grueso o tenso de lo habitual. Aunque muchos bebés presentan un frenillo lingual sin que esto suponga ningún problema, en algunos casos sí puede afectar a funciones tan importantes como la lactancia, la alimentación o, más adelante, el desarrollo oral.

En los últimos años ha aumentado considerablemente el diagnóstico de esta condición. Sin embargo, también ha crecido la preocupación entre los profesionales sanitarios por el sobrediagnóstico y las frenotomías innecesarias, por lo que la valoración debe realizarse siempre desde un punto de vista funcional y por profesionales con experiencia.

Como odontopediatra, además de evaluar la anatomía y forma del frenillo, uno de los aspectos más importantes de mi trabajo es saber determinar si realmente existe una limitación funcional que justifique el tratamiento, evitando procedimientos cuando no aportan un beneficio claro para el bebé.

¿Qué es la anquiloglosia?

La anquiloglosia es una anomalía presente desde el nacimiento que limita la movilidad del órgano lingual, especialmente su protrusión, elevación y movimientos laterales, debido a una relación anómala entre la cara ventral de la lengua y el suelo de la cavidad oral. 

Hay que aclarar que no todos los frenillos cortos requieren tratamiento. De hecho, muchos bebés presentan un frenillo aparentemente corto pero con una movilidad completamente normal y sin dificultades para alimentarse. Por este motivo, actualmente el diagnóstico no debe basarse únicamente en la apariencia del frenillo, sino en la función que tiene la lengua durante la lactancia y su correcto movimiento en la cavidad oral.

¿Qué señales pueden indicar un frenillo lingual corto?

Los síntomas pueden aparecer desde los primeros días de vida, especialmente durante la lactancia materna.

En el bebé

  • Dificultad para engancharse correctamente al pecho.
  • Tomas muy largas o muy frecuentes.
  • Chasquidos durante la succión.
  • Se suelta continuamente del pecho.
  • Parece quedarse con hambre tras las tomas.
  • Escasa ganancia de peso.
  • Lengua blanca “sucia”.
  • Dificultad para sacar la lengua por encima de la encía inferior.
  • problemas gastrointestinales como reflujo o gases.

En la madre

Muchas veces el primer síntoma aparece en la madre:

  • Dolor intenso durante la lactancia.
  • Grietas persistentes en los pezones.
  • Mastitis repetidas.
  • Sensación de vaciado incompleto del pecho.
  • Pezón chafado, a veces isquémico. 
  • Abandono precoz de la lactancia debido al dolor.

Es importante recordar que estos síntomas también pueden deberse a otras causas, como un mal agarre o una postura inadecuada durante la lactancia, por lo que nunca debe atribuirse automáticamente al frenillo.

¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia en bebés?

El diagnóstico debe realizarlo un profesional con experiencia en bebés, mediante una exploración clínica completa.

No basta con observar el frenillo. Es necesario valorar:

  • La movilidad real de la lengua.
  • La capacidad de elevación.
  • La coordinación durante la succión.
  • La eficacia de la lactancia.
  • La existencia de dolor materno o dificultades de alimentación.

Existen tests que son  herramientas validadas, como la Hazelbaker Assessment Tool, que ayudan a evaluar tanto la anatomía como la función de la lengua, aunque siempre deben interpretarse junto con la exploración clínica.

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¿Todos los bebés con frenillo corto necesitan tratamiento?

La respuesta es no.

Uno de los mayores errores es pensar que cualquier frenillo visible debe cortarse.

Actualmente existe consenso en que el tratamiento solo está indicado cuando la restricción funcional provoca problemas reales, especialmente en la lactancia, y cuando estas dificultades persisten tras haber corregido otros factores, como la técnica de amamantamiento.

En muchos casos, la intervención de una asesora de lactancia o de un equipo multidisciplinar consigue resolver el problema sin necesidad de cirugía. También es considerada la intervención cuando ese frenillo que ya da problemas normalmente en la alimentación del bebé se evalúa y se ven limitaciones que pueden afectar en la respiración, deglución y fonación a futuro. 

Tratamiento para anquiloglosia en bebés recomendado según cada situación

Situación clínicaTratamiento recomendado
Frenillo sin limitación funcionalObservación y seguimiento
Dificultades leves de lactanciaAsesoramiento en lactancia y revisión del agarre
Restricción funcional con problemas persistentesValoración por odontopediatra y posible frenotomía
Casos complejosManejo multidisciplinar con pediatra, IBCLC, odontopediatra y, cuando sea necesario, logopeda

¿Qué es la frenotomía?

La frenotomía es una pequeña intervención quirúrgica que consiste en liberar el frenillo lingual para permitir una mayor movilidad de la lengua.

En recién nacidos suele ser un procedimiento muy breve que se realiza en consulta.

Tras la intervención, normalmente el bebé puede volver a alimentarse inmediatamente.

No obstante, la cirugía no sustituye al acompañamiento posterior, especialmente cuando existen problemas de succión establecidos desde hace semanas.

¿La frenotomía siempre mejora la lactancia?

No necesariamente.

La evidencia científica disponible muestra que la frenotomía puede disminuir el dolor en el pezón de la madre y mejorar algunos casos de lactancia, pero no todos los bebés experimentan una mejora inmediata o completa. Los resultados dependen de múltiples factores, entre ellos la técnica de lactancia, la función muscular de la lengua y la correcta selección de los casos.

Por ello, antes de indicar una intervención es fundamental realizar una evaluación completa.

El papel del odontopediatra en la anquiloglosia en bebés

El odontopediatra desempeña un papel esencial porque conoce el desarrollo de la cavidad oral desde los primeros meses de vida.

Su labor consiste en:

  • Evaluar la movilidad lingual.
  • Diferenciar un frenillo anatómico de uno realmente funcional.
  • Detectar alteraciones en la alimentación.
  • Coordinarse con pediatras y asesoras de lactancia.
  • Valorar cuándo la frenotomía puede aportar un beneficio real.
  • Realizar el seguimiento tras el tratamiento.

Este enfoque evita tanto el infradiagnóstico como las intervenciones innecesarias.

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Preguntas frecuentes sobre la anquiloglosia en bebés

¿Puede afectar al habla?

No todos los niños con frenillo corto presentan problemas del habla.

En muchos casos el lenguaje se desarrolla con normalidad. Solo algunas limitaciones importantes de movilidad podrían influir en determinados sonidos, por lo que cada caso debe evaluarse individualmente.

¿Puede influir en el desarrollo dental?

Algunos estudios han relacionado la anquiloglosia con alteraciones en la función oral y, ocasionalmente, con problemas de desarrollo dentofacial.

¿Cuándo debo acudir al odontopediatra?

Es recomendable solicitar una valoración si:

  • El bebé presenta dificultades importantes para alimentarse.
  • Existe dolor persistente durante la lactancia.
  • El recién nacido no gana peso adecuadamente.
  • El pediatra o la asesora de lactancia sospechan una limitación funcional de la lengua.

Una valoración precoz permite establecer el tratamiento más adecuado y evitar intervenciones innecesarias.

Conclusión

La anquiloglosia no debe valorarse únicamente por el aspecto del frenillo, sino por cómo afecta realmente a la función de la lengua y a la alimentación del bebé. Aunque algunos casos requieren una frenotomía para mejorar la movilidad lingual, muchos otros pueden resolverse mediante un adecuado acompañamiento en la lactancia y un seguimiento especializado.

La evaluación por un odontopediatra con experiencia en bebés, junto con un abordaje multidisciplinar cuando sea necesario, permite ofrecer un tratamiento personalizado, seguro y basado en la evidencia científica, priorizando siempre el bienestar del bebé y de su familia.

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Lucía Almazán

Dra. Lucía Almazán, odontopediatra especializada en salud bucodental infantil. Licenciada en Odontología por la Universitat de València y Máster en Odontopediatría, cuenta con formación específica en anquiloglosia, rehabilitación neuro-oclusal (RNO), rehabilitación masticatoria y respiratoria (RMR), ortodoncia temprana y liberación de vías aéreas. Además, es asesora de lactancia, lo que le permite ofrecer un abordaje integral del desarrollo oral y funcional de bebés, niños y adolescentes.

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